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Rajoy, favorito Elecciones Generales 20 Noviembre - 20N España


Rajoy, gran favorito de las elecciones generales del domingo en España: Todos los sondeos apuntan al regreso de la derecha al poder, tras ocho años de gobierno socialista.

Los resultados de las elecciones parecen estar exentos de sorpresa. Con dos digitos de ventaja en los sondeos, la mayoría da por descontado que el ganador será el candidato del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, y que las sorpresas estarán reservadas para cuando sea investido como Presidente del Gobierno.

Con una España que de ser la orgullosa quinta economía de la Unión Europea pasó a convertirse en uno de los motivos de preocupación del Banco Central Europeo, las preguntas sobre la suerte del nuevo mandatario y los 46 millones de habitantes de este país abundan a tutiplén.

Sobre la primera, la incertidumbre no será tan extensa: ¿gobernará Rajoy con la mayoría simple o absoluta? Las encuestas y apuestas locales indican que los socialistas lograrán menos de los 125 escaños que obtuvo Joaquín Almunia en el 2000, cuando el PP barrió.

Trabajó para que las encuestas se equivoquen

Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se resiste a esa 'crucifixión' en las urnas y aunque sabe que ha tenido que encarnar la peor campaña para un candidato socialista, se atreve a decir que está "trabajando para que las encuestas se equivoquen". ¿Lo conseguirá? Hoy lo sabremos.

Pero más allá de la distribución del poder, lo que más preocupa es la galopante crisis económica: cinco millones de desempleados, 300 mil personas que han perdido sus hipotecas, una Comisión Europea que advierte que no se creará empleo hasta el 2013 y un déficit que se debe reducir del 6 al 4,4 por ciento. Son cifras que asustan. Y a eso se suma el constante temor de que España pueda caer en 'zona de rescate' por su deuda.

¿Qué hacer? Es la pregunta más repetida en estos días. Rajoy, en dos tonos -uno para Europa y otro para sus electores-, sostiene que España debe enviar un mensaje de país serio que cumple sus compromisos, y dice que debe emprender un programa de ajustes internos que no ha develado del todo.

Sólo se ha atrevido a decir que no tocará a los pensionados, cuyas mesadas fueron congeladas en enero; que por ahora no reducirá el salario de los trabajadores estatales, ya afectados con un recorte del 5 por ciento; que no subirá los impuestos para permitir la generación de más empleo y que realizará una reforma laboral, pero sin destapar qué tipo de contratos ofrecerá a los jóvenes.

Pérez Rubalcaba, a su vez, habla de aumentar los impuestos para los poseedores de grandes capitales, de un plan de ahorro estatal, que castigaría la duplicación de funciones, y de una lucha frontal contra el fraude fiscal.

Paralelo a estas recetas surgen más interrogantes: ¿qué tanta falsa expectativa se está generando? El analista Pedro Vallín ha advertido que la excesiva campaña del PP demostrando el fracaso en las políticas económicas del PSOE podría jugar en su contra. "Esto ha despertado exageradas expectativas en el electorado, y si el cambio de gobierno no produce un cambio en la situación económica, Rajoy se verá obligado a admitir el limitado margen de maniobra para invertir el ciclo económico", agrega.

Los populares parecen haberlo entendido así y como antídoto se anticiparon a bajar las expectativas con algo de disimulo: Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, dijo esta semana: "Vamos a tener la calle llena de manifestaciones. Estamos preparados". Y Rajoy añadió: "Espero que las cosas mejoren, pero no hay varitas mágicas ni pócimas milagrosas".

En otro gesto del manejo político que le está dando a esta situación, dijo que, tras los comicios, uno de los primeros actos será "llamar al jefe de la oposición y ver qué podemos hacer juntos".

De otro lado, los constantes llamados al orden por parte del eje Berlín-París, y a 'hacer la tarea' con los sacrificios que esto requiera, tienen molestos a muchos españoles. "El tratamiento que está recibiendo España es injusto", advierte el analista Fernando Ónega.

Mientras otros recuerdan que el cambio de gobierno en Grecia no calmó las protestas ciudadanas contra las duras recetas de ajuste de la Unión Europea.

¿Le espera la misma suerte a España? Por lo pronto, y tras ocho años de gobierno socialista, todo indica que habrá un gran giro a la derecha marcado por la esperanza de poder alejarse de un abismo que amenaza con llevarse el estado de bienestar del que tanto han gozado los españoles desde hace tres décadas. (eltiempo.com)
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