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Cristina Fernández, favorita en los sondeos - Encuesta Elecciones Argentina 2011


Encuestas dan a Fernández entre 51% y 55% de las intenciones de voto

Hermes Binner, principal opositor, está 35 puntos atrás en las encuesta


Cristina Fernández, favorita en los sondeos, busca extender la “era K”

En los últimos días de su administración, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, lidera ampliamente las intenciones de voto y apuesta su capital político a lograr un segundo mandato presidencial.

Las principales encuestas de opinión coinciden en asignar a Cristina Fernández, candidata por el Frente para la Victoria, entre un 51% y un 55% de las intenciones de voto.

Muy lejos aparece el principal candidato de la oposición, Hermes Binner, de origen socialista, cuya candidatura impulsa el Frente Amplio Progresista y que, según las encuestas, obtendría entre un 12% y un 16% de los sufragios.

Si las mediciones no fallan por un amplio margen, Cristina Fernández de Kirchner o CFK –como la llama la prensa argentina– accedería sin necesidad de una nueva ronda electoral a un segundo mandato presidencial de cuatro años.

Fernández, de origen peronista y con 58 años de edad, completaría así un ciclo político que se inició en el 2003, con el arribo a la presidencia de su esposo, Néstor Kirchner (2003-2007), quien asumió el Gobierno luego de que el país se declarase en cesación de pago ante los acreedores internacionales y se hundiera en una grave crisis económica.

Hoy, domingo, un padrón de 28,9 millones de votantes tendrá el poder de escoger no solo la fórmula presidencial, sino de renovar 130 escaños de diputados nacionales, 24 senadores nacionales y los gobernadores, intendentes y diputados en nueve provincias del país suramericano.

Analistas políticos de distinto signo dan por descontada la victoria de CFK y señalan que la verdadera incógnita de estas elecciones será si el oficialismo tendrá o no suficiente músculo electoral como para recuperar la mayoría en ambas cámaras del parlamento.

La “era K”. La elecciones de hoy serán, en buena medida, un plebiscito para la “era K”, como los argentinos llaman al período 2003-2011 y que comprende un proyecto político que ha gobernado Argentina por tres períodos presidenciales, (dos de Néstor Kirchner y uno de su esposa, Cristina Fernández).

Fueron años signados por la beligerancia política, las agrias controversias con el sector agroexportador y los medios de prensa y la incertidumbre sobre la veracidad que reflejan los índices oficiales de inflación.

Pero también, un período marcado por un vigoroso crecimiento económico, la cancelación de buena parte de la deuda externa y un abrumador descenso del desempleo y la pobreza.

En el 2003, cuando Néstor Kirchner, un casi desconocido gobernador patagónico, asumió la presidencia argentina con apenas el 22,24% de los votos, el panorama era desolador.

Entre el 2001 y el 2003 el país vivió una violenta inestabilidad política que hizo desfilar a cinco presidentes por la casa de gobierno, se declaró la cesación de pago de la deuda externa; el desempleo abierto llegó al 20,4%; 42% de los hogares estaba en situación de pobreza y 32% de la población mayor de 70 años carecía de ingresos jubilatorios, según datos del Ministerio de Trabajo argentino.

En ese 2003, el país destinó solo el 4% del producto interno bruto (PIB) a la educación pública y el endeudamiento externo representó el 139% del PIB, según datos del Ministerio de Educación.

Ocho años y tres administraciones “K” más tarde, las cifras argentinas se ven mucho menos aterradoras: la pobreza cayó al 11,3 % según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el desempleo se redujo al 7,2% según el Ministerio de Trabajo argentino y la inversión en educación pública alcanzó el 6,4% del PIB en 2010, según datos del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El país restableció su cadena de pagos internacionales, renegoció los bonos externos que habían quedado en default y canceló totalmente la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La alta tasa de crecimiento de la economía (8% proyectado para 2011) es otro de los argumentos que los dirigentes K esgrimen como herramienta electoral ya que, según datos del FMI, Argentina es, en todo el mundo, el país que más crecerá este año, después de China.

El proyecto político que se evalúa este domingo en las urnas como si fuera un plebiscito, se ha hecho cargo también de áreas como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Logró aprobar una ley que destina una inversión mínima del 6% del PIB en la educación pública y promovió la anulación de las leyes que impedían los juicios contra militares acusados de violaciones a los derechos humanos durante los años setenta.

En la víspera de extender la “era K” por otros cuatro años, el control de la inflación –que las cifras del oficialismo estiman en 11% y las consultoras privadas por encima del 20%– aparece claramente como el principal desafío que deberá resolver Cristina Fernández de Kirchner, si la voluntad de las urnas decide mantenerla con las riendas de la Casa Rosada. (nacion.com)
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